Conservas de Díaz de Cerío

Díaz de Cerio, mimo y cuidado en cada conserva

Pasión, mimo y cuidado que junto con los mejores ingredientes atesoran cada una de las conservas de Díaz de Cerio.

¿Quién no ha probado una conserva que no tenga un característico sabor a lata? Incluso, en algunas ocasiones diferentes productos de distintas latas tienen un “regusto” que las asemeja. El abuso de conservantes, la falta de homogeneidad en la calidad de los ingredientes,  la desconocida y dudosa procedencia de los mismos, el tipo de cultivo a que se han sometido, y otras muchas razones hacen que no sea siempre fácil encontrar conservas de verduras o frutas que sorprendan por su calidad.

Afortunadamente, aun quedan pequeños productores que comercializan los productos que llevan recogiendo, manipulando y envasando de la misma forma desde hace decenas de años. Pasión, mimo y cuidado que junto con los mejores ingredientes atesoran cada una de sus conservas.

Huertas de cardo de Díaz de Cerío

Lodosa es una poblacion de la comunidad foral de navarra con gran cultura gastronómica. Sus tierras, regadas por el río Ebro,  son ricas en verduras y frutales, pero en especial, en el pimiento del piquillo que ha dado lugar a la denominación de origen “pimiento del piquillo de Lodosa”.

La familia Díaz de Cerio cultiva sus propias parcelas de pimientos, alcachofas, espárragos, cardos, entre otras verduras, y algunas con frutales como melocotoneros. Todo su producto, es recogido por su pequeña plantilla de trabajadores en la época del año que requieren cada uno de los cultivos, pero todos y cada uno de ellos, supervisados siempre por la propia Petri, tercera generación de la familia que está “al pie del cañón” en cada campaña de recogida, transformado y envasado.

Huertas de Pimiento de Piquillo

Así, cada uno  de estos productos son tratados de forma artesanal con un mimo y un cariño que se percibe en cada lata que abres. Petri, supervisa y participa activamente en cada una de las acciones y procesos, desde la limpieza/pelado de cada verdura (siempre hecha a mano y una a una), el tamaño de las mismas, su idoneidad, su color… desechando todo aquello que no responde a un criterio de calidad máximo establecido y respetado durante tantos años de producción.

Este método tan sumamente artesanal, asegura la calidad de estas conservas. También se cuidan especialmente los tiempos de asado en los pimientos, cocción en los espárragos, etc.  La calidad del producto, el control exhaustivo del tiempo de cocción y el rápido enfriado consiguen un “bocado” y una textura en sus verduras no comparable a otras verduras de calidad.

Os recomendamos sus corazones de alcachofas fritos tras rebozarlos con harina y huevo, o bien sus pimientos del piquillo salteados en sartén con ajo laminado o sus espárragos, tan excepcionales que pueden cortarse sólo con tenedor, acompañados de mayonesa casera  realizada con nuestro aceite de oliva virgen extra de Hacienda Fuencubierta.

Una marca posiblemente desconocida para casi todos vosotros, pero todo un tesoro de la huerta navarra que gastromaniacos pone en vuestras manos.

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1 Comentario

  1. javier letamendia says:

    hace unos años probé los productos de esta casa que nos encantaron y hemos pensado volver a a degustarlos, para lo cual vamos a realizar una compra si los precios son asequibles

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