Vermouth Robertini

Robertini, un vermouth de leyenda

De elaboración tradicional y artesanal, el vermouth Robertini es tratado con los máximos cuidados para conseguir un producto con identidad propia.

Se han dicho y se han escrito muchas cosas del vermouth. Sus orígenes se remontan a los comienzos de la civilización. Egipto, Grecia y Roma han utilizado esta bebida con fines medicinales. Los antiguos egipcios se encuentran entre los primeros pueblos que fortificaron para estabilizarlo en época calurosa, mientras los antiguos griegos y romanos le añadían ajenjo, tomillo, romero y mirto para reavivar los que habían perdido el sabor.

Tras el vermouth se encuentra la vieja tradición de fortificar y aromatizar los vinos. Pero si las razones para hacerlo eran meramente prácticas, el vermouth las ha elevado a una especialidad.

Con el paso del tiempo su composición ha ido cambiando, constituyéndose el Norte de Europa como el centro de producción por excelencia debido a la capacidad de destilación y a los viñedos que ofrecían sus bastas tierras. Por eso, aunque la palabra sea germana y se creara para la misma época, todos los registros existentes aseguran que los primeros vermouth fueron patentados en Turín y Milán, que se convirtieron en la cuna de esta bebida, y en el siglo XVIII se transformaron en el escenario donde confluían el arte y la cultura de una sociedad civilizada.

En España el vermouth, como la cerveza o el vino, es una bebida que tiene una carga cultural importante al referirse en ocasiones  a una forma de vivir la vida y de disfrutar el tiempo libre en buena compañía y entre amigos. A pesar de esto y de la tradición vitivinícola española no son muchos los productores que apuestan por la elaboración de esta bebida y muchos menos los que siguen procesos artesanales de producción limitada para conseguir los mejores vermouths.

Robertini es un vermut solera verdaderamente excepcional, elaborado de forma artesanal y sometido a un proceso de maduración en barrica durante al menos 15 meses. Para su elaboración se aplica el sistema usado en jerez de soleras y criaderas, es decir sacan el 50% del contenido de sus barricas y rellenan con vermouth nuevo.

Esta operación de relleno se denomina rocío y las de sacar y rociar, correr la escala. La finalidad es conseguir vinos homogéneos, poder mantener en el mercado una marca con calidad constante, sin altibajos y, por supuesto, sin depender de las cualidades o defectos de una cosecha determinada. Tras el vaciado del 50% de las barricas, el vermouth Robertini permanece 5 meses en un depósito de acero inoxidable, consiguiendo una gran homogeneización del producto.

Una vez ha sido catado, se añade vino blanco amontillado en pequeña cantidad, proceso que produce un efecto muy positivo ya que el vermouth está mucho tiempo en barricas y se produce un olor muy fuerte a madera, este proceso debe ser muy contralado para obtener la calidad de vermouth deseada.

Si queréis probar un vermouth original y diferente con fuerte personalidad podéis comprarlo en gastromaniacos y acompañarlo de otros productos para montar el mejor de los aperitivos!

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